Carta de un Padre.

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Gonzalo Gervic M.

Director de Radio Kolob y El Faro Mormón at Radio Kolob - El Faro Mormon
Amante de mi Familia, de la naturaleza y de las TICs.
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Querido hijo mío:

Recuerdo muy bien el día en que marchaste de mi lado atravesando el velo para aventurarte a cumplir tu misión terrenal.  Las lágrimas brotaron de mis ojos, cuando vestí tu espíritu con una capa de amor y te envié a la escuela.

Seguro es hijo mío, que mis pensamientos están contigo en este momento y lo estarán siempre porque te amo con todo mi corazón.  Conozco tu vida, lo bueno y lo malo, tus pesares y desilusiones  como también tus grandes esfuerzos sin recompensas visibles, hasta tus mínimas frustraciones y tentaciones.  Recuerda siempre que todo lo que tengo te pertenecerá, si solamente regresas al hogar, por eso hijo, cumple tu meta.  En tí he puesto un pedacito de cielo y también mis esperanzas.  Tienes dones y talentos; desarróllalos y úsalos, pero lo más importante, no los guardes.  Compártelos con tus hermanos y ponlos a su servicio.  Búscame en tí porque un pedacito de mí está morando en lo profundo de tu ser.  Si me amas, ayuda a otros a comprender el propósito de esta vida, y enséñales el camino que los conduce a mí.  No te olvides que “el servicio es amor” y el amor es la base de mi reino.  Te acercas a mí cuando te arrepientes y te humillas; sé paciente y esfuérzate por ser cada día mejor.  Tienes debilidades dentro de tí, y las conozco porque he sido yo quien las he puesto.  No prejuzgues; lo he hecho porque mi amor por tí no tiene fin y de ese modo tu humildad se acrecentará.  La alegría y la esperanza en tu vida deben estar.  No permitas que las cadenas de desaliento te atañen; en los momentos difíciles acude en mi busca, y no te apartes de mí.

Querido hijo mío, evita las contenciones y siembra la paz adónde vayas.  Me duele pensar que en tú corazón pueda la ira brotar.  Si pudieras ver lo que  te he preparado y  planeado con tanto amor, defenderías tu cuerpo contra las adversidades que te alejan de mí; hieres mi corazón cuando te dejas dominar.  Tú, mi hijo fiel, eres mi esperanza; por medio de tí haré mi obra proceder.  No queda mucho tiempo, pero tienes mucho por hacer, y es mi ruego que no demores.  ¡Empieza ahora!  Lleva a cabo la misión que te encomendé cuando estabas en mi presencia.  Te ayudaré.  Debes saber que nunca estoy demasiado ocupado o tan lejos como para no acudir a tí.  No sabes como ansío que recurras a mí porque me encanta hablar contigo.

Tengo tanto que contarte, pero ahora no puedo.  Comunícate conmigo, ora.  Llámame que soy tu amigo.  Si te ríes  me reiré contigo, y si lloras, secaré tus lágrimas y en mí encontrarás el consuelo y las respuestas que buscas.  Sé diligente en la obra y mi reino heredarás.

Me gustaría abrazarte, pero yo también debo ser paciente hasta que llegue ese ansiado momento.  Te dejo mi paz, mi amor, mi bendición, y la certeza de que nunca te abandonaré porque te amo, y te extraño.  Confío en tu regreso a tu madre y a mí.

Con todo mi amor, quien te espera…

TU PADRE CELESTIAL

Comentarios

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2 comentarios

  • Victoria dice:

    muy bueno yo recibi esta carta cuando me fui a la mision hace 20 años atras por el pte del c.e.m y se me extravio y fue bueno averlo leido nueva mente.

    • Victoria dice:

      muy bueno yo recibi esta carta cuando me fui a la mision hace 20 años atras por el pte del c.e.m y se me extravio y fue bueno averlo leido nueva mente.

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