Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos

Muchas veces creemos que entendemos a Dios—que entendemos Su punto de vista—mucho mejor de lo que en verdad Lo entendemos. Cuando sucede algo, ya para bien o para mal, a veces presumimos que sabemos por qué nuestro Padre Celestial causó o permitió que tal cosa ocurriera. Estas presunciones pueden resultar muy peligrosas y llevarnos a conclusiones muy equivocadas, ya que la perspectiva de Dios es bien, bien diferente de la nuestra.

En Alma 40:8 leemos que…todo es como un día para Dios, y solo para los hombres está medido el tiempo. Más tarde el apóstol Pedro diría más o menos lo mismo en una de sus epístolaspara el Señor un día es como mil años y mil años como un día. Nosotros percibimos el paso del tiempo muy diferentemente de cómo el Padre Celestial lo percibe. Esta gran diferencia de perspectivas, algo tan básico y aparentemente evidente como el paso del tiempo, puede causarnos problemas cuando presumimos que entendemos los pensamientos y comportamientos de Dios.

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Pasó una generación, o hasta dos o tres, entre la expulsión de Adán y Eva del Jardín de Edén y el bautismo de Adán y su experiencia con el ángel (Moisés 5:6). Esto lo sabemos porque después de estas experiencias Adán y Eva estaban llenos del Espíritu Santo e inspiración, y cuando intentaron contar sus grandes experiencias a sus hijos…Satanás vino entre ellos, diciendo: Yo también soy un hijo de Dios; y les mandó, y dijo: No lo creáis; y no lo creyeron, y amaron a Satanás más que a Dios (Moisés 5:13).

Es curioso que un grupo como los primeros hijos de Adán y Eva haya apostatado. Es imposible que hayan sido ignorantes del papel que Dios hacía en la vida de sus padres y es poco probable que a Adán y Eva se les haya olvidado enseñarles sobre los mandamientos que Dios les daba hablándoles desde la dirección del Jardín de Edén (véase Moisés 5:4). Aprendemos que…desde ese tiempo los hombres empezaron a ser carnales, sensuales y diabólicos (Moisés 5:13).

Una parte esencial de esta vida terrenal es el albedrío. Toda decisión tiene sus consecuencias, ya sean inmediatas o lentas en llegar, buenas o malas, toda decisión conlleva consecuencias, de las cuales solo prevemos unas pocas. Dios, sin embargo, lo percibe todo, comienzo, medio y fin, al mismo tiempo. Esta decisión, como todas, trajo sus consecuencias.

Algo en los libros de Génesis y Moisés que salta a la vista son las vidas largas de Adán y Eva y de sus hijos. En Génesis 5 aprendemos que Adán vivió 930 años, Set 912, Matusalén 969 y, por lo tanto, se puede deducir que Eva también vivió por 9 siglos. Esa fue una de las consecuencias de la Caída. Es interesante porque, leyendo en Génesis 3:1-3, parece que Eva estaba bajo la impresión de que el fruto del árbol de la ciencia del bien y mal era venenosa, y que moriría de inmediato si lo comiera. El Diablo, percibiendo esta falta de entender la perspectiva de Dios, le dice que no morirá y ella come del fruto. No muere de inmediato pero sí muere.

A causa de su obediencia, diligencia y fidelidad, Dios vio que Adán estaba listo para recibir más luz y conocimiento. Trágicamente, justo cuando Adán y Eva comenzaron a acercarse más a Dios sus hijos decidieron alejarse de Él. Cuando estaba embarazada con Caín, Eva tenía esperanzas de que por lo menos ese hijo no sería como sus hermanos y que seguiría al Señor (véase Moisés 5:16). Irónicamente, Caín sería el primer asesino registrado en las Escrituras.

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No todos sus hijos fueron malos—se dice que Set, por ejemplo, era igual que su padre—pero la impresión que las escrituras nos dan es que muchos sí lo eran. Leemos que…vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo sólo el mal (Génesis 6:5). Dios es paciente pero los hijos de Adán y Eva habían pecado contra demasiado conocimiento por demasiado tiempo.

Esta apostasía tuvo varias consecuencias. Una fue el diluvio pero otra se lee en Génesis 6:3, Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; y serán sus días ciento veinte años. A partir de Génesis 11, aprendemos que los descendientes de Noé vivían por menos y menos años hasta alcanzar una duración de vida comparable a la de hoy en día.

Veo dos ejemplos de las consecuencias del pecado en esta historia:

  1. consecuencias impresionantes e inesperadas (como el diluvio);
  2. consecuencias prosaicas y paulatinas (como el acortamiento gradual de la duración de vida).

Las consecuencias dramáticas son más fáciles de identificar y recordar, por ejemplo, cuando un miembro de la Iglesia comete un pecado grave, no quiere arrepentirse, y se le excomulga. Aunque muy tristes y difíciles de observar, estas experiencias no son difíciles de entender porque la causa y el efecto se ven muy claramente. Nadie se queda preguntando por qué la persona fue excomulgada.

Las consecuencias que vienen lentamente pueden ser más difíciles de corregir porque el efecto de la mala decisión no se manifiesta inmediatamente ni de una sola vez. Por ejemplo, si dejo de estudiar las escrituras, si dejo de orar de al Padre Celestial de una manera que invite Sus consejos, e inclusive, si dejo de asistir a la iglesia seguidamente, es muy probable que las consecuencias de estas decisiones no se vean de un día para otro.

El diluvio fue horrible pero solo impactó a un número limitado de personas; transcurrió por un período fijo y no volverá a ocurrir. Al contrario, la vida más corta impactó la vida de todos y seguirá impactándonos por un tiempo indefinido. ¿Cuál de las dos consecuencias es peor? De la misma manera, las consecuencias dramáticas vienen y se van y seguimos con la vida, a veces como si nunca hubieran sucedido. Las consecuencias lentas tienden a seguir afligiéndonos por un tiempo indeterminado.

Solemos ser como el profeta Jonás: hacemos un fútil intento para evitar los compromisos que tenemos con Dios. Pensamos que, ya que la consecuencia no fue inmediata, tal vez el Padre Celestial no se dio cuenta o que tiene algo más importante que hacer. A menos que sea por revelación, es ridículo creer que comprendemos la perspectiva de Dios, porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos dice Jehová (Isaías 55:8). Por el otro lado, es muy alentador considerar que…si Dios es por nosotros ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31).

Ryan Boothe

Ryan Boothe

Ryan Boothe escribe artículos para Radio Kolob sobre una variedad de temas relacionados con el Evangelio Restaurado, desde las raíces de ciertas palabras del hebreo antiguo hasta las relaciones humanas que existen entre los santos de los últimos días.

El Hno. Boothe se mantiene bastante ocupado trabajando como consultor, conferencista y emprendedor--trabajo que lo lleva a varios lados de su país, Europa y América Latina.

Nacido bajo el convenio y criado en el Valle Central de California, el Hno. Boothe tuvo la gran bendición de hacer la misión en el sur de Chile, donde aprendió a hablar el castellano huaso. El Hno. Boothe actualmente vive con su familia en el Valle de Utah.
Ryan Boothe

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