Cuatro años de la Biblia en cuatro idiomas

Era 2010, acababa de terminar el Libro de Mormón en alemán por segunda vez, y quería hacer algo diferente con mi estudio de las escrituras. En aquel tiempo asistía a una rama hispana en California donde el maestro de nuestra clase de la Escuela Dominical promovía mucho la edición de la Iglesia de la Reina-Valera, la Biblia en español. Era tiempo. Uno en casi tres de todos los santos de los últimos días habla español como lengua materna. Nuestro maestro tenía otro motivo más personal por promover la edición nueva: la Iglesia le había pedido que formase parte de un equipo de traductores que comparó los textos del Libro de Isaías en inglés, español y hebreo, y luego hizo sugerencias para la edición final.

Por mi parte, no sentía ninguna urgencia por comprar la otra Biblia. Tenía una en inglés, otra en portugués, otra en alemán y, para español, todavía tenía la Biblia que había usado en mi misión en el sur de Chile. Esa estaba toda marcada, era como un viejo amigo y, aunque era muy irracional de mi parte, me parecía que comprar la nueva edición le sería una traición. De todos modos mi esposa me compró la nueva como regalo de cumpleaños pero yo la mantenía en un estante, casi sin abrirla. Cuando la Biblia de mi misión estuviera a punto de deshacerse, con sus hojas amarillentas cayendo al piso, tendría la otra ya lista para reemplazarla.

Esto no le pareció al maestro de la Escuela Dominical. Su esposa me preguntó por qué seguía usando la Biblia de mi misión y se lo expliqué. ¡Qué malillo eres! me dijo con un tono medio-burlón. Pasaron unos meses y yo seguía igual…hasta la Conferencia General.

Un método diferente de estudiar las escrituras

Entre las sesiones de la Conferencia General pasaron un video sobre la historia de las ediciones de la Biblia de la Iglesia (son dos). Entrevistaron al élder Packer y a otros que participaron en su preparación en inglés. Justo después que salió la primera edición de la Iglesia en inglés (en 1979) uno de los hermanos que la había ayudado a preparar regaló una de estas Biblias a un universitario que conocía y que estaba bien animado para leerla. Unos meses después, el hermano le preguntó a su joven amigo cómo le iba con su lectura de la Biblia. El joven le dijo que muy bien. ¿Dónde estaba en su lectura? En Éxodo.

¿Cómo que en Éxodo? Éxodo es solo el segundo libro del Antiguo Testamento. ¿Cómo era posible que, meses después de recibir ese precioso regalo, seguía en Éxodo? El joven le contó al hermano que su lectura iba al paso de una tortuga porque cada vez que había una nota al pie de la página, paraba su lectura para buscar la referencia.

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Por algún motivo la idea me fascinó. ¿Cómo sería leer la Biblia, tapa a tapa, buscando todas las referencias anotadas al pie de cada página? Ya que este joven lo había hecho con su nueva Biblia, recién publicada por la Iglesia, tal vez podría hacer lo mismo yo. Quería hacer algo diferente con mi estudio de las escrituras—y buscar todas las referencias anotadas sí sería diferente—y, además, este método me daría un uso especial para la Biblia que me había regalado mi esposa unos meses antes, que casi no había tocado ni mirado. Cuando tenía 15 años, había leído la Biblia tapa a tapa pero, desde entonces, solo unas escrituras, o capítulos, de vez en cuando. ¡Resolví leerla de nuevo! Esta vez, buscando todas las referencias.

Luego se me ocurrió algo que podría hacer para que mi lectura fuese aún más entretenida. Además de leer la Biblia en el idioma de mi misión (el español), si una de las notas se refería a una escritura del Antiguo Testamento, decidí buscarla en portugués. Si se refería al Nuevo Testamento, Libro de Mormón o Perla de Gran Precio, la buscaría en alemán y si se refería a Doctrina y Convenios, la buscaría en inglés. Animado, comencé con mi estudio políglota.

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A paso de tortuga

Después de más de tres años de estudiar por 30 minutos, casi a diario, me encuentro en Isaías—todavía en el Antiguo Testamento. La lentitud no me importa ni me incomoda. Mi comprensión de las escrituras se ha aumentado mucho y creo que entiendo mejor a mi Padre Celestial ahora que Lo entendía antes.

A medida que iba leyendo, mantenía un diario espiritual, o sea, un libro con mis anotaciones de impresiones espirituales. Mientras más leía, más anotaciones tenía. Un día, sentí la impresión que debía compartir algo que había descubierto con otras personas. Casi al azar, hice una lista de personas a quienes enviar un email sobre lo que había descubierto en las escrituras, se lo envié, y listo.

Unas semanas después sentí la impresión de hacerlo de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, a medida que aprendía cosas nuevas. Casualmente, el creador de Rabio Kolob, Gonzalo Gervic, estaba en esa lista de personas que recibía mis emails, ya que los dos hicimos la misión en el sur durante más o menos el mismo tiempo. Me invitó a compartir estas cosas aquí, con ustedes, y acepté su grata invitación.

Una camisa de otro color

Cuando estudiaba en la Universidad Brigham Young, una vez tuve un profesor de Nuevo Testamento que se puso una camisa azul para la primera clase. Nos explicó que lo que hacía en la universidad, lo hacía como profesor, no autoridad general, ni siquiera como autoridad local (como obispo o presidente de estaca). Le encantaba su trabajo pero era precisamente eso: un trabajo. En este momento, quisiera ponerme una camisa azul en frente de ustedes, metafóricamente.

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En los siguientes artículos que yo publique aquí en Radio Kolob, compartiré muchas de mis perlas preciosas con ustedes, compartiré momentos cuando sentí inspirado por Dios. Además, compartiré mi educación y experiencia lingüística como traductor profesional y filólogo amateur. A pesar de lo mucho que aprecio las experiencias, talentos y regalos que Dios me ha dado en la vida—digo regalos porque quiero reconocer que no los merezco necesariamente, que Dios me los ha dado por generoso y misericordioso—debo también reconocer como Mormón y Moroni que soy un hombre débil y muy imperfecto.

Nunca escribiré nada con la intención de cometer errores ni de comunicar algo que no sea 100% correcto, pero es inevitable que lo haga ya que soy una persona imperfecta. Como mi profesor de la universidad, quiero recalcar que no soy su presidente de estaca, ni mucho menos una autoridad general. Lo que escribo, escribo yo y solo hablo oficialmente por mí mismo, no por Radio Kolob ni por la Iglesia.

Aunque espero que les parezcan interesantes las cosas que les escribo, sé muy bien que la cosa más importante que puedo hacer es invitar al Espíritu Santo. Es Él quien les indicará la verdad de las cosas; es Él quien les inspirará a entender mejor las escrituras y saber aplicarlas a sus vidas personales. Además de esperar invitar la presencia del Espíritu, espero también que mis artículos les motiven a estudiar las escrituras más a fondo. Si Dios está dispuesto a revelar cosas tan maravillosas a mí, una persona común y corriente ¿por qué a ustedes no? En 2 Nefi 26:33, aprendemos que todos son iguales ante Dios. Si estudian las escrituras con dedicación, siempre buscando la manera de entenderlas mejor, Él les relevará cosas maravillosas también, más maravillosas que las que compartiré aquí con ustedes.

Ryan Boothe

Ryan Boothe

Ryan Boothe escribe artículos para Radio Kolob sobre una variedad de temas relacionados con el Evangelio Restaurado, desde las raíces de ciertas palabras del hebreo antiguo hasta las relaciones humanas que existen entre los santos de los últimos días.

El Hno. Boothe se mantiene bastante ocupado trabajando como consultor, conferencista y emprendedor--trabajo que lo lleva a varios lados de su país, Europa y América Latina.

Nacido bajo el convenio y criado en el Valle Central de California, el Hno. Boothe tuvo la gran bendición de hacer la misión en el sur de Chile, donde aprendió a hablar el castellano huaso. El Hno. Boothe actualmente vive con su familia en el Valle de Utah.
Ryan Boothe

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