Si te jactas de tener un testimonio, pero no puedes tener el valor de decir claramente y sin rodeos que sabes que Dios vive y que sabes en tu alma que has conocido a sus profetas y reconocido la voz de amonestación en ellos; si no puedes decir de forma sencilla y honesta que el espíritu te dio un testimonio de esta obra y necesitas presentarte argumentos y adornarte de detalles, ten cuidado, es momento de reflexión. La verdad se defiende por sí misma en su perfecta sencillez.

Dar y recibir un Testimonio.

Enseñar y aprender son dos acciones totalmente distintas pero complementarias al fin. Alguien podría pensar que son verbos opuestos que le corresponden la primera al maestro y la segunda al … Leer más →